jueves, 15 de noviembre de 2012

Dichos y Dialecto Colombiano



En los 32 departamentos de Colombia existen múltiples palabras para hablar de una misma cosa. ¿Cómo hacemos para no confundirnos?

Vamos  a hablar a Calzón quitao del tema del idioma en nuestras tierras.  Aunque la bemba de todos los que vivimos en este país sea parecida y aunque hablemos el mismo idioma, eso no quiere decir que todos seamos iguales y demos lora de la misma manera.
Paisas, bogotanos, chocoanos y costeños cada minuto le damos gambeta a nuestra lengua. En nuestra chamba,  al comprar una gasimba, cuando nos detiene un tombo, o simplemente cuando echamos cháchara le damos palo a un sinfín de palabras que parecieran tener significado únicamente en nuestras tierras.
Tantas formas de llamar a los mismos objetos, da cuenta, entre otras cosas de todo lo que llevamos en la tusta y de la creatividad que tenemos los colombianos para bautizar los objetos, los lugares y personas como mejor nos parezca.
 Y aunque no te lo imagines, esto implica una gran riqueza. Entonces… ¿cómo vamos a  dejar que azote la gorra, cuelgue los guayos o que estire la pata esta costumbre que día a día se reinventa en cada región del país? Sin necesidad de zamarriar al idioma, es necesario sacar del olvido este lenguaje.
El hecho que estas sean formas regionales de expresión, no las convierte en jergas pichurriascharrasaletas o mañés. Más bien, todas estas palabras, frases y creencias hacen parte de las guarradas de cada rincón del país.
Aunque nunca lo hayas pensado así, lo que tú hablas día a día es cipote idioma. Los colombianos estamos luquiados con tremenda lengua tan trancada.
Imagina por ejemplo, que sería de los cumbiamberos de Colombia si no existieran tantos ritmos para azotar baldosa y disfrutar de las fiestas. En ese caso, todos los arrechos estarían paila. Eso mismo nos pasaría a todos los pelaos de Colombia si nuestro idioma estuviera achilado.
Ya que conoces un poco más sobre las jergas regionales no te puedes hacer el pingo. Emprincipiá a conocer tu lengua y no pases por alto aquello que aprendiste con tus seños, tus taitas y tus primos. Si te haces el de la oreja mocha y no pisteas de qué se trata todo este cuento, te podría dar la pálida a causa del oso  que pasarías cuando llegues a cualquier rincón de esta tierra multicultural sin saber cómo hablar o sin poder entender qué te están diciendo.
¿El Babel de nuestros días?  Hace muchos, muchos años, algunos hombres de Babilonia pretendían con la construcción de una torre gigantesca poder alcanzar el cielo. Esta torre recibiría el nombre de Babel cuando estuviera terminada.
Según la Biblia, al ver la ambición de estos hombres, Dios decidió poner a todos los constructores que allí trabajaban a hablar en diferentes lenguas. Después de esto, en Babel reinó la confusión y el desorden. Entonces, quienes trabajaban allí se dispersaron y lo que en un momento fue el gran sueño de la construcción de una gigantesca torre, no quedó más que en el sueño de los babilonios.  
En Colombia no se tiene ningún antecedente de que esto haya sucedido. Por lo menos los libros de historia no cuentan que en la Guajira, en Cartagena, Santander, Medellín, Cali o Bogotá se hubiesen tenido estos planes con estos desenlaces.
Pero aunque no se tenga registros de un acto similar, en Colombia vivimos algo parecido a aquella confusión de lenguas. Es decir, aunque todos hablamos español, pareciera que en cada una de nuestras regiones los colombianos hubiésemos reformado el castellano a nuestro amaño y es por eso que pareciera que hoy por hoy tuviéramos una lengua antioqueña, costeña, santandereana, bogotana, boyacense, etc. Lenguaje callejero: Expresiones del lenguaje popular cartagenero decoran las paredes de la ciudad para recordarles a los turistas y habitantes que la lengua viva es la que se habla en las calles. Conoce cómo hablan en Cartagena

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